Domingo 12 de julio de 2026
Cacho de Semana

El fanatismo, la ceguera ideologista y la insensibilidad

Domingo 12 de julio de 2026
El fanatismo, la ceguera ideologista y la insensibilidad

Un marco conceptual para ver la política en todos sus niveles. Los parecidos que se creen diferentes. Los pensamientos cerrados y el riesgo de los fanatismos.

Los argentinos están condenados ¡y por voluntad popular, a veces! a soportar presidentes con iguales perfiles. Porque el fanatismo y el ideologismo cristinista y mileista tienen puntos en común. Mejor dicho, los fanatismos y los ideologismos se parecen demasiado entre sí.

Posiblemente el modelo conceptual y lo que pretenden que sea el país tenga sus diferencias, pero sus conductas en el ejercicio del poder terminan pareciéndose en algunos puntos.

Los dos se regodeaban en sus propias oratorias ideologistas con dos o tres conocimientos de un revisionismo histórico básico, precario, lejos, muy lejos de la historia científica y sustentado en una lucha cósmica e interminable entre presuntos “buenos y malos elegidos con absoluta discreción”.

Ambos fueron y son sumamente pesados, aburridos, obvios y panfleteros extenuantes. Son los vulgares tira-postas y bajadores de línea. No invitan a pensar, tampoco incentivan el pensamiento y mucho menos crítico. Ambos procuran la sumisión y la obediencia.

Nos vienen castigando con exposiciones que no contienen absolutamente nada de humanismo, de interés público, y sentido común. Sus discursos se parecen a compendios de supuestas verdades “reveladas”, colmadas de dogmatismos y carentes de todo pensamiento crítico. Desde hace tiempo que el país viene recibiendo un castigo de este tipo de personajes.

Hemos pasado por regímenes democráticos a medias en los cuales solo se salvan unos pocos del juicio lapidario que merecen. Y cuando no estuvieron, de inmediato ese vacío fue llenado por militares asesinos que exterminaron más de una generación.

Sus razonamientos (por decirlo así) son muy pobres, tomados de prestado de otras cabezas pero sin haber pasado o procesado críticamente por las suyas. No se basan ni construyen modelos racionales de gestión sino que portan ideologías con esquemas muy cerrados y dogmáticos de pensamiento. Para este tipo de dirigentes primero están los dogmas y luego las personas que deben adaptarse forzadamente a sus ideas. Buscan hacer a los hombres a la medida del traje y no a la inversa.

Y esto sirve como marco conceptual no sólo para la nación, sino también es perfectamente aplicable para las provincias y los municipios.

¿Hacer referencia a los nombres? No parece necesario. Solo falta que actúe la Justicia como Dios manda para derrumbar sus imperios personales conformados por el robo sistemático de fondos públicos mientras la población más vulnerable hace lo imposible para no morirse de hambre.

Ideologías y fanatismos

Es posible que las ideologías, todas ellas, por ser modelos de verdades concebidas como absolutas acaben siendo ideologismos o dogmas, más cerrados aún, con supremacía por sobre las personas de carne y hueso portadoras de sueños y esperanzas. Los opuestos a las ideologías no son las tecnocracias sino los modelos racionales conformados de pensamiento crítico capaces de contener los disensos.

Como decíamos anteriormente, ambos mandatarios terminan pareciéndose en su esencia y en la manera de ejercer el poder. Incurren en el ideologismo y el dogmatismo asfixiante con el que por un lado justifican su mediocridad y la explotación insoportable de las masas populares.

Ambos, y tal vez por insensibilidad, falta de empatía o simplemente por ignorancia, pudieron no darse cuenta del daño que producían y producen. Sus ideologías los cegaba y los ciega. Sean de izquierda o de derecha, pero ambas portan un sesgo de autoritarismo en sus conductas.

Pero, ¿qué es una ideología? Podría definírsela de manera elegante como un conjunto de ideas, creencias y valores compartidos por un grupo que explica la realidad y guía sus acciones. Aunque también se la podría definir como un conjunto de enunciados o proposiciones (ninguna probada científicamente) concebidas como “verdades absolutas” que son el alimento de los fanatismos y la destrucción progresiva de las democracias, el disenso social y la misma política. Las ideologías son modelos cerrados, colmado de restricciones, de insultos, de agresiones y promesas de venganza. “Son la apertura más directa a los totalitarismos", sentenciaba la gran filósofa Hannah Arendt, refiriéndose al surgimiento del nazismo y por ahí también el estalinismo o sistemas procustianos.

El mito de Procusto

Para el gran semiólogo argentino, Eliseo Verón, “la ideología (más específicamente el efecto ideológico) se manifiesta como un discurso absoluto. Para Verón, no se trata de la ideología simplemente como un repertorio de ideas fijas o falsas, sino como una dimensión del sentido en la que un discurso se presenta a sí mismo como el único discurso posible sobre aquello de lo que habla”.

El discurso absoluto produce su autolegitimación como la verdad absoluta e indiscutible que descalifica de antemano a cualquier otro discurso, tachándolo de falso. Lo ideológico es estructural y se opone a la verdad racional y/o científica transformándose en un mecanismo de represión y sumisión política. Lamentablemente el efecto que produce en la sociedad es sustituir al humanismo por presuntas verdades o pensamientos cerrados recitados y transmitidos como frases hechas tomadas de prestado de la misma ignorancia. Así se propagaron ideas, por decirlo así, basadas en la presunta supremacía de una “raza” sobre otras (el nazismo) o la falacia de un modelo social de igualación forzada o de Procusto, que evitaría el dolor por la supervivencia y la solución de todos los problemas de desigualdades sociales mientras una cúpula dirigente se enriquecía descaradamente, “el estalinismo soviético”, por ejemplo.

Pero, ¿quién era Procusto, el creador mítico de esta igualación forzada? “Según la mitología griega, era un posadero sádico que ofrecía hospitalidad a los viajeros. Los obligaba a acostarse en una cama de hierro: si eran demasiado altos, les cortaba las piernas para que encajaran; si eran bajos, los descoyuntaba a martillazos. Se trata de una metáfora utilizada para describir la intolerancia a la diversidad y el intento forzado de imponer la uniformidad, adaptando la realidad a un molde rígido y preestablecido”. Lo que en criollo sería el hombre a la medida del traje y no a la inversa.

En el cuento El Gran Inquisidor, ya citado en esta sección, Dostoievski, el cardenal represivo del cuento, expresa la misma doctrina que el régimen presuntamente socialista, lo que se conoció luego como el estalinismo ruso, salvo que esto jamás lo hubiesen admitido.

La ceguera ideológica

Las ideologías (o el efecto ideológico, decía E. Verón) enceguecen y es por ello que el Presidente no puede ver aún los terribles daños que su modelo causa a la sociedad y afecta negativamente a todas sus aspiraciones políticas. Pese a que Milei destaca los supuestos “logros” de su plan económico, la gente espera ansiosa una derrota electoral en 2027 y la imposibilidad de imponer una reforma que incluya el fin de las PASO. “¿Cómo le irá el año que viene? ¿Te parece que ganará?” se pregunta la gente como rogando a los dioses que suceda lo contrario.

La reforma electoral ya le estaría saliendo muy cara al Gobierno por las presiones de los gobernadores para negociarla. Tampoco tiene los votos para aprobarla. No se sabe si el Riesgo País cayó a los 400 puntos por mérito del plan o porque se extingue el mercado.

Podría decirse que Milei también se presenta en modo ideologista y eso no le permite ver la realidad. No ve por ejemplo (¿o no quiere ver?) que el consumo de los argentinos cayó estrepitosamente y a muchas familias les cuesta horrores llegar a fin de mes. Existe una insatisfacción que crece día a día pero el Gobierno se obstina en ignorar esa realidad. O directamente no parece interesarle.

La ceguera ideologista no le permite, según una encuesta, ver o dimensionar los escándalos de corrupción que para muchos argentinos es el principal problema del país. Por ejemplo $Libra, las presuntas coimas en Andis, el caso Espert, los de Adorni y otros.

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