Domingo 5 de julio de 2026
Cacho de Semana

Milei, entre el absolutismo y la convivencia política

Domingo 5 de julio de 2026
Milei, entre el absolutismo y la convivencia política

La corrupción está rutinizada y ya es sistema. ¿Qué pasa en los partidos? El PRO y su lucha por no ser cooptado por LLA. Kicillof quiere mostrarse como referente pero lo distraen con la interna.

La política actual se está manejando con los códigos y mecanismos ya aplicados en otros momentos de la historia. Así, Diego Santilli cuida muy bien en preservar su pertenencia al PRO Provincial y sabe que debe estar contenido en su partido. Es que la derecha nacional está atravesando una fuerte crisis y el “Colo” macrista aprendió que éstos son momentos en los que se debe estar contenido en algún espacio o estructura si es que no se quiere terminar mal por quedar aislado y sin contención.

El flamante Jefe de Gabinete es “carne y uña” con Cristian Ritondo, el Presidente del PRO Bonaerense y ambos cuidarán, mientras puedan, permanecer protegidos del hambre insaciable de poder del Presidente. Basta conocer la historia universal para aprender algunas cosas. Por ejemplo, que George Danton, un jacobino moderado en la Revolución Francesa, acabó guillotinado por sus compañeros de ruta, los duros y fanáticos de Robespierre, Marat, Saint Just por reclamar volver a la ortodoxia liberal enarbolada por los revolucionarios para combatir el absolutismo monárquico-feudal-patrimonialista de Luis XVI y la dinastía de los Capetos.

El fanatismo robespierrano interpretó el reclamo como una traición y Danton fue condenado y ejecutado a principios de 1795. Uno meses más tarde, los jacobinos más fanáticos serían los ejecutados por el Directorio, algo así como una burguesía asustada por el giro que había tomado la Revolución.

En Argentina no existe hoy semejante coyuntura, tampoco la guillotina, aunque puede ser que exista una metáfora mediante la cual Guillermo Francos y otros terminaron corridos del poder. La política es así y quien no la entienda de esa manera terminará como Danton, aislado y sin cabeza. Por eso, el “Colo” permanecerá “amarillo”, junto a su amigo Ritondo y esperará cómo se desarrolla todo.

Se demoró demasiado

Mientras tanto Javier Milei, como todo conductor, inventa una interna y maneja todos los bandos, salvo a Patricia Bullrich quien todavía conserva poder propio y con bastante apoyo de la elite empresaria nacional o la u vive del mercado interno, algo que el Presidente parece desconocer. La historia nacional nos dice que la única vez que un modelo liberal pudo sobrevivir fue con Carlos Menem simplemente porque no descuidó el mercado interno que este Gobierno atacó brutalmente. Fue esa especie de mixtura entre liberalismo y peronismo lo que le dio la sobrevida al riojano, quien tenía un tacto político increíble y jamás hubiese soportado a un tipo como Manuel Adorni en su Gabinete. Ya le hubiese “cortado la cabeza” hace rato y sin necesidad de una guillotina. Sin embargo, Milei cree que la gente vota a los triunfadores de la macroeconomía (que no es tangible y se puede dibujar con absoluta impunidad) y ataca todo lo que se mueve en el mercado interno, sean sueldos, servicios, alimentos y demás.

Por todo lo dicho, el macrismo, según algunos macristas nacionales y seccionales, seguirá siendo “formalmente” amarillo y no dejará que Milei termine cooptándolos. (En cambio, el peronismo nació conductor y cuando perdió el poder, se transformó en víctima, que es otra forma de poder).

Como decíamos, Milei es un outsider y como tal no sabe manejarse en un ámbito democrático partidario. No conoce el disenso y tampoco lo tolera. No parece ser un fanático de la democracia ni mucho menos, y tampoco es un republicano porque no soporta la división de poderes.

En síntesis, es un emergente de esta terrible confusión que padece el país por sus grietas enquistadas, sus dictaduras filofascistas y patrimonialistas o gobiernos para los cuales la corrupción es concebida o aceptada como un fatalismo que se debe soportar como parte del sistema que ellos también integran.

Economía sin mercado interno

Milei es parte de una historia que ya ocurrió. Todo lo que pasa ya fue vivido. “El presente ya pasó hace rato”, diría el genial Indio Solari. Milei divide su propio poder para poder manejarlo y no lo aceche una eventual unidad de sus subordinados. En Olavarría hubo un ejemplo de este tipo de conducción. Se dice que un Intendente enfrentaba a sus funcionarios unos contra otros para poder conducirlos. Y al que no entendía el juego, lo apartaba por haber sido un “aguafiestas”. Menem fue un ejemplo de este tipo de conducción, incluso con la misma estrategia para la defensa de su propio poder.

Argentina es un país tan extraño porque solo camina la economía en la cordillera y en su subsuelo mientras que se funden los kiosquitos y almacenes de barrio. Precisamente es lo que está mirando la elite empresarial argentina esperanzada en el mercado interno. Y por ello encuentran en Patricia Bullrich (por ahora, o un massismo ortodoxo, como aquel de 2013, que se animó a contrarrestar el proyecto de una Cristina eterna) y sus potenciales aliados en un modelo filo - peronista y bastante nacional para captar al mismo tiempo un voto transversal que incluya al mileismo y macrismo desencantado y un peronismo y radicalismo lejos de la burocracia filo - stalinista y banal de los pensamientos fanáticos.

No se sabe si tal proyecto puede prosperar, pero están dispuestos a ponerlo en marcha. “Estos tipos nos está llevando a la ruina”, expresó un empresario local, quien se dejó seducir en algún momento por Macri y luego por el liberalismo estéril, profundamente impopular y autoritario del actual Presidente. Es que, aunque con una caída en sus números, sigue punteando las encuestas, aunque con una ayudita de sus enemigos por las internas intensas del peronismo/kirchnerismo y el radicalismo.

Pero, no se le puede negar a este Gobierno y a sus antecesores poseer una naturaleza divina, puesto que solo Dios podría explicar el enriquecimiento de los Adornis de la vida y otros políticos y/o funcionarios.

En este país, la corrupción se ha hecho rutinaria y esa misma rutinización del delito la terminó naturalizando. Y, como todos los gobiernos se han vuelto venales, la venalidad ya es parte del paisaje político.

Las promesas de Milei

Con algo de astucia, el Presidente Milei acude a las promesas exageradas para seducir al electorado y a la vieja y conocida estrategia política de postergar infinitamente los paraísos o los mejores tiempos. Como prometen todos los dogmas religiosos.

Ayer o anteayer, Javier Milei prometió que, si es reelecto en 2027 y logra completar un segundo mandato, los argentinos tendrán "salarios enormes" y “el país competirá económicamente con las grandes potencias mundiales”.

El mandatario aseguró que esta mejora será producto de la consolidación de su modelo económico, dijo, condicionando su promesa. ¿Una extorsión, quizás? Algo parecido prometió Macri si reelegía. Milei pretende convencer a la gente que cambiará su rumbo ya iniciado y concretado cuando ya lleva más de la mitad de su camino en una dirección totalmente opuesta y cuando ha reducido ostensiblemente el poder adquisitivo de los salarios a niveles escandalosos. Es decir, los antecedentes que él mismo y su modelo instalaron en la vida de la gente no lo ayudan mucho y sus promesas prefiguran otras frustraciones y miserias y no ilusionan a nadie. Por el contrario, como toda mentira, causa irritación.

Cada cual atiende su juego

Pero, mientras los libertarios juegan a las internas como si practicaran ajedrez, disponiendo de los movimientos de las piezas de ambos colores, el peronismo, por ejemplo, se pelea por una quintita de poder provincial en vez de pensar en la construcción de un frente nacional competitivo y referenciado en el Gobierno Bonaerense. Por ahí es lo que busca Kicillof, pero el camporismo lo distrae con una interna vana y estéril. Sergio Massa, en vez de proponerse como la síntesis entre ambos bandos, prefiere esperar que reparen en él y se lo invite a cumplir ese rol o definir esa controversia mediante unas PASO. “Que la gente decida el candidato”, señaló el ex Diputado, Daniel Arroyo.

Junto con el ascenso de Santilli, aparece Ezequiel Galli preparando supuestamente su retorno al Gobierno Local, afirmarib los macristas distritales.

En tanto, el radicalismo parece que ha terminado de organizarse institucionalmente en la Provincia, pero bastante fragmentado en el interior del país, en vez de mantener la mira puesta en un frente de centro al que algunos lo piensan integrado por todo el pan-radicalismo y algo de macrismo desencantado. La izquierda institucional, mientras tanto, se contenta con sumar porotos de a uno en vez de proyectar a lo grande un espacio racionalmente posible dejando de lado las pequeñas diferencias con otros espacios similares por causas meramente dogmáticas.

Etiquetas: Argentina Cacho de Semana Cacho Fernández Economía Elecciones Javier Milei Kirchnerismo La Libertad Avanza La Voz de Olavarría Olavarría PASO Peronismo Política PRO UCR