Viernes 24 de julio de 2026
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“Detrás de cada botella que abrís hay una historia”

Viernes 24 de julio de 2026
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“Detrás de cada botella que abrís hay una historia”

Así lo menifestó Romina Reser, quien se encuentra detrás de “Chica Vinos”, un emprendimiento local que apuesta por ofrecer distintas etiquetas y compartir el mundo del vino de una manera cercana, amigable y diferente.

Detrás de cada botella hay mucho más que un buen vino: Hay historias, pasiones y sueños. Es por eso que La Voz de Olavarría conversó con Romina "Peque" Reser, quien se encuentra detrás de “Chica Vinos”, un emprendimiento local que apuesta por ofrecer distintas etiquetas y compartir el mundo del vino de una manera cercana, amigable y diferente.

En diálogo con este medio, habló acerca del surgimiento de este proyecto, los desafíos de emprender y las degustaciones, a través de las cuales ofrece experiencias únicas que invitan a descubrir nuevos sabores y disfrutar de ellos.

Sobre el nacimiento de “Chica Vinos”, Romina contó que se originó en base a la amistad: Tengo una amiga que no le gustaba el vino, siempre le hacía probar uno diferente y no había caso. Entonces un domingo hicimos un asado en la casa de ella, llevé vino y no le puse énfasis. Y en un momento pasa, me apoya la mano en el hombro y me dice ‘este vino me encantó’. Bueno, listo". Y enfatizó que “cuando no le ponés el acento a algo, eso se destaca solo”.

Agregó que fue así que se dio cuenta que no se trata del vino, sino del momento que compartís con otra persona lo que hace que lo que estás degustando sea rico y se convierta en una experiencia diferente.

Además, comentó que el contexto de la pandemia por Coronavirus fue propicio para el inicio de su emprendimiento, ya que al no tener un espacio físico se distingue por la atención personalizada.

En esta misma línea, manifestó que muchas de esas características iniciales las sigue sosteniendo porque son las que sus clientes elogian. “Tienen que ver con la entrega domiciliaria y con la tienda virtual. Mis clientes están muy acostumbrados a hacer el pedido y que yo después se lo lleve a la casa”, destacó.

Consultada sobre lo que más la enamora del universo vitivinícola, señaló: “A mí lo que me pasa particularmente es que yo trabajo para que la gente conozca que detrás de cada botella que abrís hay una historia. Hay una historia y hay mucho trabajo. Vos estás poniendo un líquido dentro de tu copa que tiene un año de trabajo, como mínimo”.

“Como me explicaron una vez, el vino nace en la planta y muere en tu boca, pero en el medio de todo eso vive y vos elegís en qué momento eso va a terminar. O va a seguir, porque los vinos también los tomás y después te quedan los recuerdos”, resaltó.

Y aseguró que su motivación sigue intacta ya que constantemente encuentra nuevas formas de innovar, mejorar y continuar haciendo crecer este proyecto: “Me pasa que no me canso, siempre le encuentro una vuelta, siempre hay cosas para cambiar, para hacer”.

En relación a los obstáculos que tuvo que superar desde que inició con “Chica Vinos”, resaltó que el desafío es diario al ser la única dedicada al desarrollo del emprendimiento. “Soy la que elige los proveedores, la que lleva los vinos, la que elige las etiquetas, la que lleva adelante las degustaciones. Entonces, el desafío todos los días pasa por diferentes cuestiones. Depende de qué traje me ponga”, explicó.

Sin embargo, en estos años de trabajo hay un desafío puntual que recordó con claridad: "El más fuerte fue cuando estuvo la corrida del dólar en el cambio de Gobierno entre Fernández y Milei. Te llegaban los vinos, los ponía a la venta, les ponía un precio y me llegaba una lista que me decía nuevos precios retroactivos. Y me quería morir. Entonces, ahí hubo momentos donde yo agarraba mis perritos, me iba al Parque Sur, miraba el atardecer y tomaba decisiones”.

Por otra parte, sobre los eventos de degustación que lleva adelante subrayó que surgieron como una demanda de sus clientes, ya que “Chica Vinos” fue creciendo en base a la escucha. En relación a esto, Romina destacó que “las degustaciones están piolas y sirven para los dos tipos de público. Sirve para el que quiere celebrar algo diferente, un cumpleaños, una relación, un festejo íntimo. O sirve también para un grupo de amigos que saben un montón de vinos y esa noche quieren aprender un poco más y profundizar”.

Asimismo, indicó que “Chica Vinos" tiene algo fundamental y es que trabaja con cepas no tradicionales. "Entonces es abrir el paladar. ¿Siempre tomás Cabernet? Bueno, es de lo que menos yo te voy a ofrecer en las degustaciones. Porque a las personas a las que nos gusta el vino, nos gusta probar, nos gusta conocer”, resaltó.

A su vez, comentó que uno de sus principales objetivos es conectar bodegas pequeñas o boutique con el consumidor, ya que la gran mayoría de las etiquetas que provee no tienen llegada ni a supermercados ni a vinotecas porque se hacen en producciones modestas.

En este mismo sentido, sobre la creencia de que las etiquetas con un alto valor económico son superiores a las de menor precio, mencionó que se producen vinos de muy buena calidad en todos los rangos y no precisamente tienen que ser caro para que sean buenos.

“También tiene que ver con cómo los tratás. A cualquier vino que vos compres lo abrís y lo dejás veinte minutos, media hora y vas a ver cómo ese vino no es lo mismo que tomás todos los días. Y eso es un detalle que hace toda la diferencia. Por eso están muy buenas las experiencias de una cata a ciegas. Cuando vos no ves la etiqueta, les sacás el prejuicio a la botella”, dijo.

Acerca de las recomendaciones que ella le brindaría a una persona que recién empieza a incursionar en el mundo del vino, “Peque” afirmó: “Hay un caballito de batalla que tengo, que me encanta, que es de Bodega Casone, un vino natural que tiene la menor intervención del hombre. Tiene un color muy translúcido, sigue siendo tinto pero no se aleja tanto del blanco, no invade y es muy amable”, y aseguró que con ese estilo de vino conquista paladares nuevos y también a los experimentados.

Para finalizar, consideró que el vino es como la vida y que por eso para cada persona la experiencia de probar va a ser distinta a la de los demás, aunque se trate del mismo vino, porque las sensaciones están atravesadas por sus propias experiencias de vida. “Si tu abuelo toda la vida tomó vino tinto y vos lo amabas, a vos te va a gustar el vino tinto. Entonces esas cosas también se ponen dentro de una copa a la hora de compartir”, concluyó.

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