Viernes 17 de julio de 2026
Entrevistas

“Nosotros imitamos lo que hace la abeja que trabaja en comunidad”

Viernes 17 de julio de 2026 Por Manuela Aragón
“Nosotros imitamos lo que hace la abeja que trabaja en comunidad”

Así lo destacaron Carina Escobar y Edgardo Otamendi, quienes están al frente de Tierra de Obreras, un emprendimiento apícola familiar que desde 1973 produce y comercializa una de las mieles más ricas de la región y el país.

Carina Escobar y Edgardo Otamendi, junto a José Escobar, están al frente de Tierra de Obreras, un emprendimiento apícola familiar radicado en Kochi Tué que desde 1973 produce y comercializa una de las mieles más ricas de la región y el país.

En diálogo con este medio, hablaron sobre el surgimiento de este proyecto que hace más de cinco décadas se sostiene y continúa en crecimiento, gracias a la calidad de sus productos y a la pasión y dedicación de quienes lo llevan adelante.

“Mi papá comenzó a ser apicultor en 1973 en Durañona, porque él trabajaba en un campo allá. Así se empezó a dedicar a hacer apicultura, y cuando yo tenía más o menos ocho años me empezó a encantar el mundo de las abejas y comencé a trabajar con él”, contó Carina sobre el nacimiento de Tierra de Obreras.

Y agregó: “Hace veinte años, con Edgardo, compartimos un grupo de intercambio rural y ahí vimos que había una necesidad de los pequeños productores de extraer sus mieles, porque no tenían su sala de extracción. Así que nos asociamos con él y desde entonces estamos trabajando los tres con la sala de extracción y nuestras propias abejas”.

A pesar de que es una actividad sostenida en el tiempo, sobre los principales desafíos que enfrenta hoy el sector apícola, Edgardo expresó que transitan un momento difícil: "los costos han subido mucho y el valor de la miel está bastante estático, no sube a la par de lo que suben los insumos, y no es un precio que manejemos nosotros porque es un precio internacional”.

En ese sentido aseguró que no existe para los productores la posibilidad de tener un ingreso suficiente para estar en una situación de estabilidad y comodidad, por lo que deben pensar en estrategias para sostenerse en el mercado. “El productor siempre se va adaptando a estas circunstancias. En nuestro caso, como vemos que esto viene pasando año tras año y a su vez valorando que la producción de nuestra miel es de muy buena calidad y son demandadas por el mundo entero, decidimos por ahí afrontar y tratar de darle un valor a lo que hacemos acá en nuestra zona y poder llegar a ponerlo en la mesa del consumidor”, añadió.

En esta misma línea, manifestó: “empezamos este año a tratar de volver al mercado con un producto de calidad, siendo conscientes de que nosotros intervenimos en el proceso de extracción de la miel. Así como se saca de la colmena, tiene que llegar a la mesa del consumidor. Entonces tenemos que ser muy conscientes que estamos manipulando un alimento y también tenemos que tener mucho cuidado con lo que hacen los productores que nos traen las mieles acá”.

Con respecto al porcentaje de miel que se exporta y lo que se queda en el mercado local, Edgardo sostuvo que el 95% de la producción se exporta,“acá es difícil de comercializar y vender. Generalmente los productores estamos acostumbrados a producir y a tener mucha cantidad de colmenas, y una vez que juntamos la miel nos resulta más cómodo y práctico venderla a tambor completo”. Y en este sentido afirmó que hay una fuerte demanda mundial: “En Argentina se producen entre 60 y 80 mil toneladas por año, y si se lograse producir más cantidad se vendería toda. Hay mucha demanda de mieles de esta calidad, hay otras que no son de la calidad de las nuestras, por eso es que son buscadas en todo el mundo”.

La apicultura suele ser un oficio que se transmite de generación en generación, en relación a lo que significa poder compartir el trabajo y la pasión con sus familias Carina señaló "yo comencé de la mano de mi papá y hoy sigo trabajando con él, con mis hermanas y mi hija que está trabajando en el manejo de las redes sociales. La apicultura siempre estuvo relacionada con emprendimientos familiares, así que para mí es un placer”.

Sobre el trabajo mancomunado con otros productores, Carina expresó que la lógica familiar es la que los sostiene "con Edgardo siempre trabajamos así, cuando llegan los apicultores a la sala de extracción nosotros decimos eso, que somos una gran familia, una gran comunidad. Es muy lindo trabajar de lo que a uno le gusta y le apasiona”.

Por su parte, Edgardo remarcó: “Nosotros imitamos un poquito lo que hace la abeja que trabaja en comunidad, no trabaja sola, sino que trabaja en grupo con un solo objetivo en común que es la de producir miel. Llegan a producir una gran cantidad, uno no puede entender cómo un insecto tan pequeño puede hacer tanto. Nosotros tratamos de reflejar eso, tratamos de trabajar en comunidad, todos juntos, con el mismo objetivo de producir mieles de calidad, cuidando lo que hacemos”.

Con respecto a los proyectos que tiene Tierra de Obreras actualmente, Carina comentó: “En este momento estamos acompañando a un grupo de mujeres que se están iniciando en la actividad apícola, junto a la Cooperativa Agraria de Olavarría, a Mujeres Rurales en Red y al Ministerio de Asuntos Agrarios”.

A su vez, también están llevando adelante visitas guiadas destinadas a establecimientos educativos, con el objetivo de que los estudiantes puedan conocer en primera persona cómo es el trabajo de un apicultor.

Para cerrar, Carina y Edgardo concluyeron que todo lo logrado en este trabajo se lo deben al motor de este proyecto: “la marca se llama Tierra de Obreras en homenaje a nuestras protagonistas, las abejas obreras. La verdad que son ellas nuestras protagonistas y todo el trabajo que nosotros hacemos se lo agradecemos a ellas”.